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Ubicada dentro de un viñedo de seis acres en el Valle de Uco, al pie de la cordillera de los Andes, la Casa Strazik está concebida como una vivienda horizontal que alinea la vida doméstica con los vastos ritmos territoriales del oeste argentino, traduciendo el orden del paisaje en forma arquitectónica.

Información técnica de la Casa Strazik

Arquitectos: González Olsina & Vega Arquitectos
Ubicación: The Vines of Mendoza, Los Chacayes, Tunuyán, Mendoza, Argentina
Superficie total: 750 m2 | 8.073 pies cuadrados
Años de proyecto: 2022 – 2023
Fotografías: © Luis Abba

Entendimos la casa como una línea habitada por el tiempo, alineada con la montaña y abierta a un horizonte compartido, donde la arquitectura no busca protagonismo sino coexistencia. – Charly González Olsina

El paisaje como sistema ordenador

El sitio en Los Chacayes está definido por dos horizontales dominantes: las hileras regimentadas de viñedos en primer plano y la silueta expansiva de los Andes al fondo. La Casa Strazik se posiciona dentro de este campo territorial como una respuesta arquitectónica que no compite ni enmarca el paisaje, sino que adopta su orden subyacente como un sistema generador.

El edificio adopta la forma de una figura alargada alineada en paralelo con la cordillera. Este gesto traduce la inmensidad y quietud del Valle de Uco en un dato arquitectónico preciso, transformando la geografía en un dispositivo ordenador que regula la orientación, la proporción y la continuidad espacial.

En lugar de producir una secuencia de vistas aisladas, la casa establece un diálogo constante con su entorno. Cada espacio participa del mismo horizonte, reforzando el paisaje como una condición siempre presente y no como un telón de fondo revelado selectivamente.

Linealidad programática y secuencia espacial

El programa doméstico se organiza a lo largo de un único eje longitudinal, con la circulación desarrollándose de manera constante sobre el lado este del volumen. Desde esta espina lineal, los espacios de estar, los dormitorios y las áreas de trabajo se abren transversalmente hacia el oeste, manteniendo una orientación compartida hacia los Andes.

Esta disposición evita una zonificación jerárquica. Los espacios colectivos y privados poseen un estatus espacial equivalente, unificados por su relación con el paisaje más que por una precedencia funcional. La ausencia de énfasis formal permite que las actividades cotidianas se desarrollen dentro de un campo arquitectónico continuo.

El recorrido por la casa se convierte en una secuencia medida, donde las transiciones espaciales corresponden a sutiles variaciones de luz, cerramiento y proximidad al exterior. El tiempo se experimenta a través de la progresión a lo largo de la línea, alineando el movimiento del cuerpo con los ritmos lentos del territorio circundante.

Plataforma, umbral y relación con el suelo

Una plataforma elevada media la relación entre la casa y el terreno cultivado. Este plano horizontal establece una distancia deliberada respecto de las hileras de viñedos, permitiendo que el edificio se eleve apenas sobre el paisaje productivo sin romper su vínculo con él.

Funcionando tanto como umbral como mirador, la plataforma expande el campo visual más allá del primer plano inmediato. La leve elevación alinea la mirada del habitante con la lejana cordillera, reforzando el énfasis del proyecto en el horizonte más que en el cerramiento.

Esta estrategia negocia entre inmersión y distanciamiento. La casa permanece profundamente inserta en el contexto agrícola mientras evita una absorción total, preservando una actitud contemplativa frente al territorio que la rodea.

Tectónica material y expresión arquitectónica

La paleta material se nutre directamente del carácter geológico de la región. La piedra local y el hormigón pigmentado se emplean no como tratamientos superficiales, sino como elementos tectónicos que establecen masa, peso y permanencia.

El hormigón aporta una superficie continua y sobria, otorgando calma y densidad a la forma arquitectónica. En contraste, la textura irregular de la piedra ancla el edificio al sitio, reforzando un linaje mineral compartido con los Andes. Estructura, cerramiento y terminación convergen en una única lógica material.

Un cuidadoso equilibrio entre opacidad y transparencia modula la luz y las vistas, sosteniendo una geometría austera guiada por la proporción. A través de esta contención, la arquitectura alcanza claridad sin espectáculo, afirmándose como una extensión silenciosa del territorio más que como un objeto dominante en él.

Sobre González Olsina & Vega Arquitectos

González Olsina & Vega Arquitectos es un estudio de arquitectura con sede en Mendoza, Argentina. La práctica aborda la arquitectura como una disciplina tectónica y territorial, enfatizando la integración horizontal con el paisaje, la continuidad material y un orden geométrico contenido. Su trabajo busca un diálogo silencioso entre la forma construida y el sitio, traduciendo las condiciones geográficas, culturales y ambientales en proyectos arraigados en la permanencia, la proporción y la contemplación.

Créditos y notas adicionales

Cliente: Scott
Otros colaboradores: Arq. Cecilia Blanco, Arq. Nicolás Telechea, Arq. Bianca Brescia
Otros colaboradores (Fotografía): Luis Abba

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